‘Huevos hueros’, columna La Montaña, de Oscar Loza Ochoa

 

Por Oscar Loza Ochoa

No siempre la fortuna es compañera de la justicia.

Paco Ignacio Taibo II

−No seremos huevos hueros. −Dijo Rubén Rocha en su discurso celebrando el triunfo de Morena. Eso espera la sociedad y eso reclamamos quienes hemos buscado un cambio verdadero en este país desde 1968. Nuestra larga participación en los movimientos sociales nos da elementos para advertir que siempre habrá riesgos de que más de dos huevos se nos enhueren. Y también la experiencia nos ha enseñado que sólo un vigoroso movimiento social puede convertir la alternancia (lograda este 1° de julio) en alternativa. Desde el año 2016 se ha iniciado un trabajo interesante con este terreno.

Pensando en este proceso electoral, conscientes de que se podía perder o ganar, el empuje de ese movimiento no puede ser menos si lo que se busca es la transformación de México. Eso se ratificó en las reuniones del presente año. El 1° de julio marca el inicio de una nueva etapa para el país y como tal queremos asumirlo, cumpliendo las tareas que la coyuntura y el periodo reclamen para que los cambios no se nos desbalaguen en el camino.

Pero el proceso electoral sí sufrió algunos huevos hueros. La prensa señala que los municipios de El Fuerte, Sinaloa, Concordia, El Rosario y Cosalá, padecieron la presencia de grupos armados que presionaron y hasta amenazaron a electores para que votaran por los candidatos del partido oficial. Del municipio de Cosalá pudimos dar seguimiento a lo que estaba pasando, porque desde temprano se publicó en las redes la presencia de estas personas. El programa de radio Línea Directa, vivió en carne propia la acción de los grupos armados, pues dos de sus reporteros fueron retenidos por un par de horas y posteriormente liberados, sin que pudieran hacer libre ejercicio de su derecho a informarse y a informar a la sociedad de esa gran jornada democrática.

Lo que se informa en todos esos municipios no es un asunto para dejarlo en el anecdotario de este proceso electoral. Es un problema gravísimo. Tan solo dos delitos es para poner los pelos de punta: la privación de la libertad a dos reporteros y la presencia armada e intimidatoria de grupos armados en las urnas. No fue sorpresa para las instituciones que esos grupos armados estaban muy activos desde antes del domingo anterior. Lo denunció el día 27 pasado el diputado Víctor Corrales, ¿quién atendió las denuncias previas? Nadie. Ni se actuó para prevenir movimientos armados ni se accionó de inmediato el día domingo, luego de las denuncias que se conocen. ¿Por qué? Las instituciones deben darnos esas explicaciones. ¿Habrá consecuencias de esas acciones violentas? Sería más grave todavía que las instituciones no hagan nada y que todo quede en la cara descompuesta y las lágrimas a flor de pestaña de la candidata Carla Corrales, a quien no sólo le despojaron sus posibilidades de triunfo, sino la tranquilidad de la vida familiar, cuyo mensaje ante Línea Directa es un  retrato de la tragedia de los cinco municipios mencionados.

¿En qué momento histórico estamos situados? En una coyuntura sin precedentes. El 1° de julio abrió las puertas a un desarrollo donde no haya excluidos, pero de nosotros dependerá qué tantos pasos daremos en esa senda. Si encontramos los cauces adecuados para una participación efectiva de las mayorías en la vida pública, tendremos muchas posibilidades de alcanzar el cumplimiento de los compromisos de campaña y de plantearse, con la seriedad del caso, la convocatoria de un constituyente para la elaboración de una nueva Carta Magna. Reducir la brecha de la desigualdad social implica un cambio de modelo económico y ello demanda comprometer toda la voluntad, energías y organización de masas.

¿Qué tareas deben atender las instituciones? En la transición deberán hacer recuento de las prioridades que ha reclamado la sociedad, que no son pocas ni intrascendentes. Allí están los  saldos de la violencia: los desplazamientos internos, los homicidios y las desapariciones forzadas. Que son solo una parte del todo en crisis, pues cómo ignorar a los millones de desempleados y excluidos del desarrollo, los problemas de salud, de vivienda, educación y la tragedia del medio ambiente.

¿Qué tareas son  las de la sociedad civil? En primer término evitar los huevos hueros. En segundo lugar no quitar el dedo del renglón para que los espacios que alimentan la participación democrática se amplíen tanto como lo requieran las necesidades sociales. Y junto a todo ello luchar por su inclusión en los beneficios del desarrollo, que implica mejorar el nivel de vida de las mayorías y su participación en las decisiones nacionales. Por lo demás, los resultados de este 1° de julio son un homenaje a los caídos el 68, el 10 de junio del 71 y en todas las luchas sociales, a Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Jorge Sánchez Hirales, Ramón Hernández “el Mocho”, Liberato Terán, Rodolfo “el Chichí” Meléndrez, Elmer Gutiérrez, Rosario Ibarra, “Chuyita” Caldera y a los sobrevivientes de los movimientos sociales. Su sacrificio hizo posible la feliz coyuntura que vive el país ahora. Vale.

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