“El Monstruo. Relatos de tres Sicarios”, de Luis Carlos Davis. Columna de...

“El Monstruo. Relatos de tres Sicarios”, de Luis Carlos Davis. Columna de Guillermo Ibarra.

Por Guillermo Ibarra

A la memoria de Javier Valdez Cárdenas

Hoy 15 de mayo de 2018 se cumple un año del absurdo asesinato en Culiacán de Javier Valdez a manos de tres sicarios del cartel de Sinaloa que constituyen unos verdaderos “monstruos”, como califica el cineasta Luis Carlos Davis a aquellos individuos ejecutores del crimen organizado que padecen una insólita degradación interior.

Las pesquisas sobre el crimen de Javier arrojan información sobre el perfil de estos personajes. Uno de ellos, apodado el “Koala”, confesaba en las conversaciones telefónicas que fueron interceptadas por la fiscalía en Sinaloa mientras vivía en Tijuana como paria, “que extrañaba matar, que quería regresar a su tierra porque allá no se sentía a gusto; que no habría problema con la policía si regresaba, porque según él, no tenía orden de aprehensión en su contra” (https://bit.ly/2rIhLaR).

Contrario a la moda Netflix o de las televisoras comerciales que muestran al mundo de los gánsteres del narcotráfico con glamour, como si habitasen en una atmósfera placentera, de consumo conspicuo y de brutalidad lúdica, Luis Carlos nos presenta en su documental “El Monstruo” (https://bit.ly/2E5FiIA) una descarnada realidad contada por tres sicarios, de generaciones distintas, que refuta a la propaganda barata que termina haciendo una apología del delito.

Luis Carlos Davis, nacido y criado en las dos Nogales, es uno de los nuevos valores del cine mexicano y estadounidense, director de “389 millas” (https://bit.ly/2GgdUHm), filme en el que retrata los conflictos de odio en la línea fronteriza de Estados Unidos y México. Su trabajo le mereció ser nombrado en 2010, El hombre del año en Arizona, a los 32 años. Se trata de un académico egresado de la University of Arizona que ha visitado la Universidad Autónoma de Sinaloa e impartido un taller sobre video a estudiantes de Culiacán. Es un hombre con una sólida formación académica y un talento artístico profundo.

 

Luis Carlos Davis. Fuente: https://bit.ly/2jWTrPm

Su propósito en este filme es poner el rostro (encubierto) de tres sicarios ante la cámara, dándoles oportunidad para desnudarse moral y emocionalmente de manera voluntaria, mostrando el sufrimiento, la miseria, la melancolía que los afecta detrás de su aparente rudeza de asesinos por encargo.

Ellos mismos desmienten el mito de las hazañas del crimen y confiesan arrepentidos haber preferido una vida normal.

La película inicia con la transmisión de un programa de televisión en donde Javier Valdez describe la sentina del narco. Explica la “atractividad” que tiene por la imagen que se difunde de que el narco tiene poder, dinero y da posibilidades de estar rodeado de mujeres, tener la complicidad del gobierno, la policía y el ejército.

Además, dado el contexto de crisis social y desempleo en México, Javier sostiene que este espejismo seduce a los jóvenes, Javier, que entran a las filas del “sicariato”, que es el eslabón más de débil de un universo siniestro.

Precisamente los sicarios que ultimaron a Javier son esos soldados de un ejército del mal que terminan siendo, en realidad, una intolerable aberración.

Trascendió la información de que recibieron como trofeo por su crimen una pistola con las imágenes de sus jefes grabadas en las cachas.

Fuente: https://bit.ly/2wEwkC5

El documental de Luis Carlos intercala los monólogos de estos tres sicarios; dos en activo, uno de 48 años nacido en Culiacán, otro joven de 23 años, y un veterano de más de 60 años que esta fuera del negocio, afectado de su salud y con un empleo de 1,400 pesos a la semana.

Los tres confiesan sus asesinatos cubriendo el rostro con una máscara, una blanca, roja y otra verde.El más joven recuerda que de adolescente le ayudó a un familiar carnicero a matar a una res para destazarla y cómo lo hizo torpemente, y asocia esa acción con su primer “jale”, matar a una persona en una bañera armado de hacha, cuchillo, sierra, arrancándole partes del cuerpo,  poco a poco. Ya lleva 33 muertes y sigue en el negocio al cual entró según él por coraje por tener carencias económicas.

“El chino”, de Culiacán, consume cocaína ante la cámara, narra que proviene de una familia con recursos económicos, pero tuvo que abandonar la ciudad por matar a una persona que molestó a su novia en una fiesta. Terminó de sicario y anda a salto de mata, harto de esa vida después e 28 años de matón por encargo.

El anciano se siete afortunado al estar ya fuera del mundo del narcotráfico, arrepentido de han estado la mitad de su vida en la cárcel, y al comparar su actual situación de obrero enfermo, la considera mejor que cuando era sicario con dinero y mujeres. También, mató a decenas, una vez hasta cinco víctimas en un solo día.

El chino, el más intelectual de ellos, reconoce que “el narco se ha metido como la humedad en toda la sociedad, incluso se metió en la pisqué” de la gente. Cree que la pobreza es la causa de que las personas se dejen seducir por la industria del crimen, al que considera un infierno.

Los tres invocan a Dios por sus pecados y mostrándose como ogros asustados de su propia maldad.

“El Monstruo. Relatos de tres Sicarios” es el segundo largometraje de Davis, y se suma a varios cortometrajes que le han merecido premios y reconocimientos. Es un filme fuera de lo convencional, que sólo podría llevar a cabo una persona de convicciones, un creativo comprometido con su tiempo y circunstancia.

Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Luis Carlos y nos compartió las vicisitudes de su realización.

¿Cuáles fueron los obstáculos para hacerlo y cómo los resolviste?

El principal obstáculo fue vencer mis miedos. Este es el proyecto más duro que he realizado por muchas razones. Como no quería involucrar a nadie, ya que no sabía qué era lo que podía pasar, yo tuve que filmar, iluminar, hacer el audio y todo el resto de los aspectos cinematográficos que lleva producir un documental. 

¿Cómo conseguiste a los conversadores?

El proceso de conseguir a estos tres sicarios fue muy largo, ya que me tenía que mover muy cuidadosamente sin levantar mucho polvo. Uno de los sicarios está en sus 20, el segundo en sus 40 y el tercero en sus 60 años de edad. Esto fue una casualidad, no fue como que así los escogí yo. Más bien, trabajé con lo que se me dio y el acceso que tuve en estas historias.

¿Por qué lo titulaste “El monstruo”?

El título de El Monstruo: “Relato de tres Sicarios” surgió cuando uno de los participantes me comentara que todo este fenómeno que se está viviendo es una monstruosidad, y de ahí provino el nombre. Y estoy de acuerdo, es algo monstruoso lo que estamos viviendo, y es algo que está azotando a mucha gente en este país. 

¿Dónde lo has proyectado y qué planes tienes con ese material?

En estos momentos, solo lo he presentado en Valencia, España durante un festival con el nombre de Internet Freedom Festival (https://bit.ly/2IG1Mod) . Ahora estoy en espera de varios festivales de cine en donde lo he enviado para ver si es seleccionado. Pero es un proyecto que apenas empieza a caminar.  

¿Cómo te sientes después de haberlo hecho y qué experiencia te deja en tu carrera?

Es un proyecto muy duro y crudo. Tuvo un impacto en mí a nivel personal y como cineasta. Para mi carrera fue un reto que me forzó a crecer ya que tuve que hacer solo toda la producción. A nivel personal fue un proyecto que me azotó y me llevó a un lugar muy obscuro. Me hizo pensar que uno tiene que estar bien preparado cuando aborda ciertos temas. Yo pensé que lo estaba, pero es muy difícil adentrase en la mente de un sicario, que se abra y te cuente todo lo que hace con detalle. Te puedo decir que soy alguien antes y después de este proyecto. Sé que tengo que darle un giro a este tipo de historias tan duras, es mucho el desgaste. 

¿Qué sigue después El Monstruo?

Mi próximo proyecto se llama Borderman, es un cortometraje de la historia de un niño fronterizo que quiere ser luchador de grande. Es una historia bonita del amor de una madre y su hijo.

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Profesor del doctorado en Estudios Regionales de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha sido también profesor de la UNAM, ENAH, e investigador en las Universidades de Illinois en Urbana Champaign, Universidad de California Los Ángeles y Universidad de Texas en Austin. Su campo de docencia es desarrollo regional, estudios urbanos, economía política y estudios de la globalización. Ha publicado trece libros de autor y doce coordinados en estos mismos campos, así como cuarenta artículos de investigación. Ha asesorado 30 tesis de licenciatura, maestría y doctorado, Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores desde 1994 y actualmente es nivel III. Tiene experiencia en gestión institucional como Director de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas de la UAS, secretario académico de la UAS, Secretario Ejecutivo de ANUIES (región Noroeste), presidente de la Asociación Mexicana de Estudios Canadienses e integrante del Internacional Council for Canadian Studies.