‘2018, Tragedia de la UAS. Sin alternativa’, columna de Guillermo Ibarra

‘2018, Tragedia de la UAS. Sin alternativa’, columna de Guillermo Ibarra

Por Guillermo Ibarra

En “Es que somos muy pobres”, Juan Rulfo cuenta la tragedia de Tacha, la hija menor de una familia campesina pobre cuyas hermanas mayores optaron por la vida fácil para superar la miseria, y que tenía puesta la esperanza en una vaca para evitar ese destino. Al llegar una creciente, el río se llevó a la vaca y la pobre Tacha quedó condenada al fin que tanto temía.

La UAS parece esa familia pobre a la que las elecciones de 2018 en lugar de ayudarle a salir de su tragedia, la pueden hundir más.

El problema ya no es únicamente el grupo Partido Sinaloense aposentado en ella, sino los presuntos salvadores, de quienes ahora tendrá que cuidarse también.

En las fórmulas para senadores por Sinaloa participan cinco profesores universitarios y tres exrectores, y para ninguno de ellos la problemática educativa, financiera, de esa institución y de toda la educación del estado, pareciera no existir.

Los discursos y ofertas de campaña todavía se encuentran atrapados en un círculo vicioso de banalidad, demagogia y apelan únicamente a emociones y propaganda fácil.

Del candidato Melesio Cuén, y su suplente, Víctor Antonio Corrales del Frente PAN-PAS-MC pudiera explicarse, pues son los jefes de la camarilla que controla a la UAS.

Igualmente, de Mario Zamora y Rosa Elena Millán, pues el PRI prefiere tener concesionada la Casa Rosalina que ocuparse de la planeación educativa. Simplemente no les interesa.

Pero resulta extraño que la fórmula de Morena y sus aliados para Senadores, Rubén Rocha e Imelda Castro juegue al avestruz con el tema.

Esconden la cara.

Esto es inadmisible porque el modelo educativo de la UAS está caduco y mantiene a Sinaloa en el atraso, y al parecer los seguidores de Andrés Manuel López Obrador están imposibilitados para presentar una agenda que la rescate, porque su propuesta coincide con el modelo cuenista de no rechazar estudiantes, aunque con ello se haga trizas la calidad académica que por décadas se logró.

¿Qué le podrían criticar al grupo de Cuen si promueven que el nuevo gobierno haga lo mismo que el PAS ha hecho en los últimos años, y ante un posible triunfo de Morena, quizás los vayan a necesitar de aliados para que sigan haciendo lo mismo?

La masificación de la UAS no solo es perniciosa en términos de calidad académica, sino en el campo laboral, político y social.

Con la complicidad de los gobiernos estatal y federal, la UAS ha elevado al máximo su tasa de admisión de estudiantes. En 2017-2018 admitió en Licenciatura a casi 90 por ciento de los solicitantes, más de diez veces la cuota de la UNAM que fue 8.6, más del triple de la Universidad de Guadalajara y más del doble de la BUAP (ver figura 1).

Fuente: Elaboración propia con base en gacetas oficiales

Para atender a esa matricula se han improvisado profesores, programas, y se habilitan como directivos a verdaderos comisarios políticos del PAS, cuya función principal es controlar a toda costa cualquier inconformidad.

No hay suficiente infraestructura, equipo, se deterioran las instalaciones, el mantenimiento cae a límites de precariedad.

Junto a ello se han desplomado indicadores de calidad en términos de cuerpos académicos, proyectos de investigación financiados, investigadores nacionales, publicaciones de artículos científicos, convenios de transferencia tecnológica.

Desde el ciclo escolar 2012-2013 se desplegó una masificación que llevó a la matricula total de 132,397 a 164,445 alumnos, un incremento de 32,048 estudiantes, equivalente a la matrícula total de la Universidad de Guanajuato en sus cuatro campus.

En Licenciatura se pasó de 59,226 a 79,062, un incremento de 19,836, casi el doble de la actual Universidad Autónoma de Occidente (ver figura 2).

Fuente: Transparencia, UAS, 2018

En Sinaloa ameritaba que se hubiese creado otra universidad pública, pero la aportación del gobierno federal de dos terceras partes del presupuesto total de la UAS ha sido un incentivo para que la dejen crecer, con una cierta pereza de gestión de los gobiernos en turno para dedicar mas recursos a atender a la nueva demanda desde otras instituciones.

Sin embargo, la situación más grave es la laboral, pues la masificación ha creado un grupo de profesores explotados, sin derechos, mal pagados y utilizados políticamente.

La población estudiantil crece y crece y la situación laboral se torna dramática.

Simplemente de 3,334 profesores de tiempo completo en la nómina de la UAS, solo 960 están activos, y 2,364 jubilados.

¿Con quién se atiende entonces la tarea docente?

Aparte de esa minoría de tiempos completos, se tienen 1,713 profesores de asignatura con 20 horas o más, sin embargo, la principal carga la tienen 4,033 profesores de asignatura con menos de 20 horas y 2,109 docentes por honorarios profesionales, a los que se les cubre su salario al final del semestre y sin ninguna formalidad fiscal (ver figura 3).  La media de horas clase de todos los profesores de asignatura de asignatura son 12.3 a la semana y al mes es un salario promedio de cuatro mil pesos.

Esto significa que, de los 8,815 profesores activos, solo 2, 673 son trabajadores de tiempo completo o de asignatura de 20 horas o más, lo que representa 30 por ciento del total. Y los de tiempo completo equivalen solo al 11 por ciento del total de quienes están frente al aula.

El 70 por ciento de los profesores entonces, son trabajadores precarios, sobre cuyas espaldas se descargan las consecuencias de un modelo educativo anacrónico y obsoleto.

Fuente: Transparencia, UAS, 2018

Dejemos a un lado por un momento todas las aberraciones políticas de corporativismo, intolerancia y corrupción, que han sentado sus reales en la UAS durante la última década, y enfoquémonos en el daño académico y en la masiva violación de los derechos humanos y la dignidad de los más de seis mil docentes que se mantienen en condición de parias en el campus.

¿Quién se va a hacer cargo de esta situación?

¿Dejaran pasar la oportunidad Rubén Rocha Moya e Imelda Castro de Morena, de encabezar una alternativa para crear un nuevo sistema de educación superior en Sinaloa?

Se va a saber.

 

Autoridades de la UAS anunciando la matrícula 2018-2019

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Profesor del doctorado en Estudios Regionales de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha sido también profesor de la UNAM, ENAH, e investigador en las Universidades de Illinois en Urbana Champaign, Universidad de California Los Ángeles y Universidad de Texas en Austin. Su campo de docencia es desarrollo regional, estudios urbanos, economía política y estudios de la globalización. Ha publicado trece libros de autor y doce coordinados en estos mismos campos, así como cuarenta artículos de investigación. Ha asesorado 30 tesis de licenciatura, maestría y doctorado, Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores desde 1994 y actualmente es nivel III. Tiene experiencia en gestión institucional como Director de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas de la UAS, secretario académico de la UAS, Secretario Ejecutivo de ANUIES (región Noroeste), presidente de la Asociación Mexicana de Estudios Canadienses e integrante del Internacional Council for Canadian Studies.