‘Emporio de la agricultura… con hambre’, columna La Montaña, de Óscar Loza Ochoa

Por Oscar Loza Ochoa

 No podemos acabar en un mundo con una élite cosmopolita 

 y un ejército de trabajadores insatisfecho.

 Paolo Gentilone. Davos 2018.

Nos estamos dando un balazo en la pata nosotros mismos. -Dijo Juan Habermann. Fue su respuesta a la amenaza de los productores del campo de bloquear la Expo Agro, ante la negativa del secretario de agricultura, José Calzada Rovirosa, a darles audiencia y buscar una solución a un viejo y grave problema. La situación de los maiceros, garbanceros y frijoleros, no puede ser más desesperante.

Los productores esperaban una postura más preocupada por el campo sinaloense de parte del secretario de agricultura local. No fue así. No es que no sea importante la Expo Agro, pero se ha tenido más de un año para gestionar las deudas del gobierno federal con los productores de granos y darle el sentido social que merece la agricultura sinaloense. Podemos acusar a los maiceros de extremistas, de no saber esperar y muchas otras cosas ante la amenaza que hicieron; pero, ¿con qué cara se lo decimos?

La historia, que es más terca que las pretensiones de Aníbal sobre Roma, nos da algunos datos que explican la actitud de nuestros productores de granos: por obra de los “ilustres” estrategas neoliberales el maíz mexicano, el de mejor calidad del mundo, quedó indexado a los precios que determine la Bolsa de Chicago. Ese favorcito dejó la principal llave de la soberanía alimentaria de México en manos de los especuladores internacionales. Y de paso aceptaron que maíces de baja calidad sean considerados al nivel del nuestro. A raíz de la permanente protesta de los productores, esos niños bonitos que siguen administrando el país, se comprometieron en 2013 a pagar a los productores una compensación por tonelada de unos 400 pesos que les permita, sumada a los precios que pagan los coyotes, pagar las deudas que les deja cada ciclo productivo.

Pero los productores de granos han tenido que vencer más obstáculos que el Segismundo de Pedro Calderón de la Barca, para alcanzar esas compensaciones con al menos dos ciclos productivos de retraso. La Vida es sueño del Siglo de Oro español nos hace vivir una trama, que busca impedir el derecho a la libertad no sólo del príncipe heredero. Y nuestros productores pueden llamarle a su tragedia La Vida es una inacabable pesadilla. Digamos si no: no hace muchas semanas les pagaron la compensación del ciclo 2014-15, ¿cómo la ven? Quedan aún pendientes de recibir dicha compensación varios productores del ciclo 2015-16; y del ciclo 2016-17 está pendiente toda la compensación. ¿Cómo empezarán a cosechar el próximo mes de mayo? Los coyotes y el secretario José Calzada Rovirosa tienen la palabra.

No está demás considerar otros datos que desnudan la difícil situación de los productores de granos sinaloenses: de acuerdo al último informe de Inegi, la herencia de Peña Nieto son más 53 millones de pobres, de los cuales 9 millones 375 mil viven en extrema pobreza. Y si hablamos de carencias, poco más del 50 por ciento de los mexicanos tiene ingresos inferiores a la línea de bienestar (valor de la canasta básica) y el 20 por ciento serias carencias en alimentación. ¿Por qué traemos estos datos al análisis? Porque los estrategas de Sagarpa y la secretaría de agricultura local, lejos de prever una producción suficiente para alimentar como Dios manda, dijera mi madre, a esos pobres entre los pobres, les recomendaron a los productores que limitaran la producción de granos, particularmente de frijol, para que el precio de mercado no se fuera abajo. La prioridad al planear ciclos productivos no es la solución al problema de hambre en al menos 24 millones de mexicanos, sino solo una maniobra ante la solidez de los reyes del coyotaje, exitosos ante la prolongada ausencia de silos y almacenes oficiales y algunos de larga carrera política como diputados.

Este miércoles 15 se movilizaron los productores y fueron llamados a negociación con el gobernador Quirino Ordaz. Los acuerdos prolongan una vieja esperanza, como la que tuvo el Calibán de Shakespeare, de mejorar la situación familiar de los productores: Se buscará un esquema de comercialización para el frijol, se atenderá la situación de los garbanceros y se gestionarán los apoyos retrasados a los maiceros. ¿Qué tanto espantará esto a los coyotes y a los que abren las fronteras para la importación de granos desde el extranjero, en los momentos más inoportunos? Pronto tendremos la respuesta. Mientras esos coyotes y cómplices, seguros del dominio del mercado ofrecen apenas 13 mil pesos por tonelada de frijol, cuando el año pasado alcanzó los 30 mil; por el garbanzo no van más allá de 16-17 mil pesos, aunque en el ciclo anterior se colocó hasta en 32 mil pesos. Por el maíz no desean pasar de los 3 mil 300 pesos.

Este jueves 15 volvemos al tema de Javier Valdez, para decirnos entre nosotros que nueve meses de ausencia son más que 277 días de impunidad. Que su pluma ya no pergeña libros ni columnas periodísticas, pero que su memoria mueve las conciencias más sensibles de nuestro pueblo. Habrá un acto de protesta ante la Fiscalía General del Estado a las 9 am. Justo es que hagamos acto de presencia. Su caso y nuestra libertad de expresión lo reclaman. Vale.

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