‘2018, año de locura política en Sinaloa’, columna de Guillermo Ibarra

Por Guillermo Ibarra

El empate de elecciones estatales, locales y Presidencia de la República en 2018 acumula en tiempo real tantos desatinos políticos como pocas veces se habían visto en la historia de Sinaloa.

No hay una sola fuerza política que no esté cometiendo algún desfiguro en su propósito de sacar ventaja del mercado electoral, olvidando principios de ética.

El lema del día es: el fin justifica cualquier medio.

Del PRI no nos extraña puesto que en el imaginario nacional y como grupo en el poder encarna o personifica todos los vicios que se le pudieran atribuir a un actor político.

Pero la oposición, desde los más religiosos hasta los ateos se han olvidado de algo que se llama decencia.

Hace dos décadas el PAN era considerado como un partido de puritanos, conservadores y defensores de la moral tradicional, enemigos jurados de la corrupción y la ineptitud en la gestión pública. Con la candidatura para presidente de Ricardo Anaya acabaron por convertirse en una caricatura, en un partido sin identidad, después de haberse desmembrado por las ambiciones de sus principales líderes por regresar al poder.

En Sinaloa, postularon al priista Malova en 2010, posteriormente, a una persona ligada al cartel de Sinaloa, conocida en los medios como “chapodiputada”, en estas elecciones se está aliando con su principal enemigo que es el PRD, y, por si fuera poco, lanzará como candidato a la senaduría a su némesis Héctor Melesio Cuén, a quien en dos ocasiones le negó que participara como precandidato a la gubernatura, por su mala reputación.

Lo que ayer era malo, hoy es bueno, lo que antes no se valía, ahora sí.

Del PRD en Sinaloa solo queda el membrete al que se aferra obsesivamente Audomar Ahumada Quintero. Cuando era joven, luchador universitario, Audomar presumía que jamás en su vida iba a hacer dos cosas, una de ellas es que no sería priista.

Efectivamente, no se hizo priista, pero sí algo más cuestionable. Se ha convertido en el gran apóstata de la izquierda en Sinaloa.

Su larga trayectoria como hombre progresista y defensor de la democracia quedó finalmente sepultada con la fotografía donde aparece levantándole la mano a Héctor Cuén cuando registraron la coalición con el PAS hace unos días, y la ratificó haciendo una especie de invitación pública a Gerardo Vargas Landeros, el poder tras el trono en el pasado sexenio malovista, para que compita con las siglas del PRD.

¿Qué más desfiguros se pueden esperar del primer diputado de izquierda en Sinaloa y sempiterno líder del Partido Comunista en los ochenta?

¿Qué pensaría si viviese Arnoldo Martínez Verdugo y viera lo que está ocurriendo con su antiguo discípulo?

 

Fuente: http://www.meridiano105.com.mx/?p=21660

Morena no desentona en esta especie de teatro de lo absurdo.

El pragmatismo de Andrés Manuel López Obrador en esta tercera campaña presidencial ha convertido a Morena en una especie de arca de Noé, donde quiere meter a casi todos los animales de la fauna política mexicana, bajo la única condición de que acepten acríticamente su liderazgo.

La primera opción de Morena para la senaduría en Sinaloa fue Héctor Cuén, con el decidido apoyo de Rubén Rocha Moya.

Fue descartado por una razón de conveniencia, AMLO consideró que sacarían a relucir en la campaña el asunto de la “chapodiputada”, lo que socavaría la votación. Por razones similares se descartó a Gerardo Vargas, pero el propio AMLO confesó en Sinaloa que es bienvenido a la organización.

Todas estas contradicciones nos llevan a replantearnos sobre cuál es el límite de lo legitimo e ilegitimo en la política, pareciera no haber barreras.

El PT, Movimiento Ciudadano, PES, Panal y Partido Verde no tienen la capacidad de sorprendernos, pues desde hace muchos años se representa las siglas mercenarias en las elecciones.

Pareciéramos vivir en víspera de la caída en un abismo.

Como dijo Arendt respecto a Alemania “esto nunca debió permitirse que ocurriera”, y el gran problema es ¿cómo se podrá corregir?

Si esa forma de hacer política llegó para quedarse, estamos condenados.

Arnoldo Martínez Verdugo (1925-2013). Originario de Pericos, Sinaloa, líder del PCM de 1963 a 1981 y luego integrante del PSUM y PRD. 
Fuente: El universal http://eluni.mx/2EvcbPl

 

Compartir
Artículo anteriorSe unen grupos ciudadanos para rechazar la discrecionalidad del gasto federal
Artículo siguiente‘Educación y deudas pendientes’, columna La Montaña, de Oscar Loza
Profesor del doctorado en Estudios Regionales de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha sido también profesor de la UNAM, ENAH, e investigador en las Universidades de Illinois en Urbana Champaign, Universidad de California Los Ángeles y Universidad de Texas en Austin. Su campo de docencia es desarrollo regional, estudios urbanos, economía política y estudios de la globalización. Ha publicado trece libros de autor y doce coordinados en estos mismos campos, así como cuarenta artículos de investigación. Ha asesorado 30 tesis de licenciatura, maestría y doctorado, Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores desde 1994 y actualmente es nivel III. Tiene experiencia en gestión institucional como Director de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas de la UAS, secretario académico de la UAS, Secretario Ejecutivo de ANUIES (región Noroeste), presidente de la Asociación Mexicana de Estudios Canadienses e integrante del Internacional Council for Canadian Studies.