Sinaloa, la urgencia de un nuevo proyecto educativo

¿Para qué sirve la autonomía de la U de O?

Por Guillermo Ibarra

En un evento multitudinario el miércoles 10 de enero de 2018, el gobernador Quirino Ordaz Coppel anunció que iba a “decretar” la autonomía para la Universidad de Occidente porque la educación era una “prioridad de su gobierno”.

La noticia fue recibida con fanfarrias e incluso, la rectora Sylvia Paz Díaz Camacho consideró que ese día era uno de los más importantes en la historia de la U de O (http://bit.ly/2DgW3Ul).

Nos hubiera gustado que esta importante decisión estuviera sustentada con un proyecto de “Nueva Universidad de Occidente”, que deje atrás su viejo modelo educativo rebasado, lo que estuvo ausente.

En realidad, esa institución ya es autónoma, pero con alcance estatal, pues fue creada por el gobierno de Sinaloa sin acuerdo ni convenio para su financiamiento con la federación. La iniciativa del mandatario sinaloense profundizará esa figura legal, pero es insuficiente para atender los desafíos de la U de O frente a Sinaloa, en cobertura, generación del conocimiento y vinculación con el desarrollo regional.

La autonomía universitaria tiene tres dimensiones básicas: académica, de gobierno, y financiera, que actualmente ostenta la U de O aunque no se llame autónoma.

La autonomía académica permite a una institución universitaria expedir títulos de carreras que decide crear, de tal suerte que no necesita Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE) para su validación. Asimismo, puede definir qué programas de investigación llevar a cabo.

La autonomía de gobierno implica que la propia comunidad universitaria decide quienes son sus autoridades y decreta, a través de su Consejo Académico Universitario, sus reglamentos para la vida interior. El rector es nombrado por la Junta Directiva, solo que por ser sus actuales integrantes, funcionarios públicos, termina en los hechos, nombrándolo el gobernador en turno.

La autonomía financiera no significa autosuficiencia presupuestal, sino la potestad de que a través de sus órganos internos y apegándose a las normas de la contabilidad gubernamental, puede decidir internamente en qué gastar sus ingresos propios y el subsidio estatal.

El artículo tercero de su actual ley orgánica lo establece:

Artículo 3.- La Universidad para el debido cumplimiento de sus fines, tendrá las siguientes atribuciones:

I. Organizarse de la manera que juzgue conveniente para la realización eficiente de sus actividades, dentro de los lineamientos generales que establece la presente Ley;

II. Planear, programar, desarrollar, controlar y evaluar los resultados de las actividades de docencia, investigación, extensión universitaria y difusión de la cultura, así como las de apoyo administrativo;

III. Expedir constancias y certificados de estudios y otorgar diplomas, títulos y grados académicos conforme a los planes y programas de estudio y requisitos establecidos por la Universidad en los términos de Ley.

IV. Integrar por las vías de fusión aquellos centros de educación superior que reúnan las condiciones necesarias conforme a las disposiciones legales correspondientes;

V. Otorgar o retirar reconocimiento de validez oficial de estudios, a los realizados en planteles que impartan el mismo tipo de estudios con planes y programas equivalentes, en todos sus niveles y modalidades;

VI. Establecer equivalencias y, en su caso, otorgar revalidaciones a los estudios del tipo superior realizados en instituciones nacionales o extranjeras;

VII. Fijar los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; 

VIII. Respetar el libre examen y discusión de las ideas dentro de los planes y programas de estudio vigentes y propiciar un ambiente de participación plural y democrático;

IX. Evaluar, adecuar, ampliar y mejorar periódicamente los servicios educativos;

X. Extender los servicios educativos a quienes demuestren carecer de recursos económicos suficientes, pero posean capacidad y aptitudes para cursar estudios del tipo superior, incorporando al efecto, un sistema evaluatorio y de créditos educativos;

XI. Establecer las carreras mediante planes y programas de estudio debidamente aprobados y exigir al personal académico y administrativo su eficiente cumplimiento;

XII. Fijar los términos para la selección, admisión, estancia y egreso de sus alumnos;

XIII. Administrar su patrimonio; 

 http://bit.ly/2DiYJ3P

Como fue anunciada la reforma, se trata de profundizar la autonomía de gobierno y homologar su estructura con otras universidades como la Universidad Autónoma de Sinaloa que tienen financiamiento público estatal y federal, y son tratadas como organismos constitucionales autónomos, amparados en el artículo tercero de la Carta Magna, y no sólo en la legislación del estado de Sinaloa.

La reforma, además, debería permitir a la comunidad de la U de O nombrar Rector de manera más independiente, y gestionar que la Secretaria de Educación Pública la reconozca como organismo autónomo al que se le asigne subsidio federal.

Con esta plataforma legal el gobernador Quirino buscará lo que no lograron otros mandatarios desde su fundación en 1982, que el gobierno federal les asignara un presupuesto, pues salvo fondos especiales, el gasto ordinario corre a cargo del gobierno de Sinaloa, lo que ha limitado su crecimiento.

En el caso de la UAS, alrededor de 70 por ciento es subsidio federal y el estado solo aporta la tercera parte, por lo que la universidad ha crecido ilimitadamente. Aún en medio de negociaciones conflictivas, la Casa Rosalina tiene aseguradas las dos terceras partes del costo de la nueva matricula.

De lograrse financiamiento federal para la U de O es probable que pueda llevar a cabo nueva oferta educativa y proyectos de investigación.

Lamentablemente, esta medida no viene acompañada de un nuevo proyecto educativo que implique reformar a la institución, eliminar sus vicios, reparar sus áreas degradadas, renovar su planta de profesores y vincularse de manera más creativa con el desarrollo local.

Es preocupante, pues en esencia, solo se está buscando es generar dinero para seguir haciendo lo mismo.

Esto es inquietante pues Sinaloa tiene como titular de la SEPyC a Enrique Villa Rivera, experimentado con excelentes relaciones a nivel estatal y federal, que fue director del IPN, del CONACYT y del Instituto Mexicano del Petróleo, y al parecer no está encabezando nuevos derroteros para la educación superior en Sinaloa.

En sus orígenes la Universidad de Occidente fue considerada como un modelo alternativo a la UAS, que fuera una institución sin vida política interior y exterior, y orientada a carreras novedosas. Asimismo, se esperaba que el crecimiento de la matrícula fuera compartida entre las dos instituciones. Esto no se logró.

Después de más de tres décadas la U de O no ha superado los once mil estudiantes en el nivel superior, mientras que la UAS alcanzó los 80,000 en licenciatura y su totalidad superan los 150,000.

En cuanto a la composición de la matrícula la U de O sigue ofreciendo carreras tradicionales, pues en la actualidad 60 por ciento de sus alumnos están inscritos en licenciaturas económico-administrativas y ciencias sociales y solo 13.5 por ciento en ingenierías.

http://bit.ly/2mN4jkv

En calidad académica la U de O no ha podido alcanzar los indicadores de la UAS en términos de cuerpos académicos consolidados, integrantes del sistema nacional de investigadores, posgrados en PNPC, transparencia financiera e incluso, comparte con su institución hermana, estar controlada por un partido político, en este caso el PRI, lo que la ha convertido en un refugio de políticos y recomendados de los gobiernos en turno.

Es una gran ventaja que estas dos grandes universidades sean la principal respuesta a la demanda de educación superior del estado, sin embargo, el costo político, académico y social es muy elevado. Sinaloa no tiene en ellas una plataforma sólida para el take off en un desarrollo apoyado en la nueva economía del conocimiento.

Es paradójico que el gobierno de Quirino solo ponga atención en la forma y no en el fondo, en los medios y no en los fines. Le preocupa que haya espacio de educación superior para los jóvenes y trata de asegurar financiamiento, pero descuida lo medular: qué tipo de educación y para qué.

Durante su campaña a gobernador en 2016 Ordáz Coppel rehuyó el tema de la educación superior, lo más notable, que no ha cumplido, fue masificar la educación virtual en el estado.

Fuente. Universidad de Occidente  http://bit.ly/2DgW3Ul

Aunque es un mérito la iniciativa de mayor autonomía a la U de O, está claro que la educación superior no es prioridad del actual gobierno estatal, pues a más de un año de iniciada su gestión, no ha presentado el plan sectorial educativo.

Tampoco hubo en el Plan Estatal de Desarrollo, 2017-2021 definiciones importantes sobre los temas universitarios. Lo más relevante está enfocado a infraestructura y vinculación, partiendo de un diagnóstico cuantitativo y superficial.

“Para fortalecer la investigación y formación de científicos vinculados con los sectores productivos, se tienen 13 instituciones de educación superior y 9 centros de investigación públicos y privados, entre los que destacan los ubicados en diferentes áreas de la Universidad Autónoma de Sinaloa, así como dos centros CONACYT pertenecientes al Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional(CIIDIR Sinaloa) del IPN y el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre otros.

No obstante, resulta fundamental fortalecer la infraestructura científica y de investigación de las instituciones, renovar laboratorios y demás anexos para la investigación, con la finalidad de aumentar la capacidad de respuesta a la problemática del sector.

Estos sectores estratégicos son la Biotecnología, el Turismo, la Economía Digital y la Logística, ligados a las vocaciones del estado y que tienen un amplio potencial de crecimiento en los mercados nacionales e internacionales.” http://bit.ly/2yXw4xc 

¿Continuaremos así en todo el periodo de Quirino Ordáz?

Se requiere un nuevo proyecto educativo que para decirlo sintéticamente en términos de Vázquez Barquero contemple el “hardware, software y el orgware” de la educación superior. Lo primero referido a infraestructura, recursos humanos e institucionales; lo segundo a estrategias, planes de desarrollo y vinculación interinstitucional; y el tercero, implica una estrategia integral para que corresponda con el conjunto de políticas del desarrollo local y regional de Sinaloa (http://bit.ly/2B8m9CG).

Este es el trabajo que está dejando de hacer la SEPyC y las instituciones de educación superior en el estado.

Hacemos votos porque la comunidad de la Universidad de Occidente aproveche esta oportunidad histórica para dar un gran salto positivo.

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Profesor del doctorado en Estudios Regionales de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha sido también profesor de la UNAM, ENAH, e investigador en las Universidades de Illinois en Urbana Champaign, Universidad de California Los Ángeles y Universidad de Texas en Austin. Su campo de docencia es desarrollo regional, estudios urbanos, economía política y estudios de la globalización. Ha publicado trece libros de autor y doce coordinados en estos mismos campos, así como cuarenta artículos de investigación. Ha asesorado 30 tesis de licenciatura, maestría y doctorado, Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores desde 1994 y actualmente es nivel III. Tiene experiencia en gestión institucional como Director de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas de la UAS, secretario académico de la UAS, Secretario Ejecutivo de ANUIES (región Noroeste), presidente de la Asociación Mexicana de Estudios Canadienses e integrante del Internacional Council for Canadian Studies.