Un solsticio preocupante I Columna La Montaña, de Oscar Loza

Por Oscar Loza Ochoa

El tiempo no es como una bolsa que se rellena.
Julio Cortázar

Otra vez un periodista, otra vez un ataque a la libertad de expresión, otra vez Veracruz. Gumaro Pérez Aguilando, reportero de La Voz del Sur, fue abatido en una escuela primaria el pasado día 19, mientras acompañaba a su hijo en una posada, en Acayucan, Veracruz. Con él suman 12 los trabajadores de la comunicación que han perdido la vida durante este aciago año. Algo más, mucho más, falta por hacer en este país para detener estos crímenes que atentan contra la libertad de expresión, pues no han bastado protestas en todo el país ni la condena internacional.

Una de las enseñanzas que nos dejan esas doce pérdidas de trabajadores de la pluma, en especial la de Javier Valdez, es que no podemos vivir el llamado día a día cruzados de brazos , despreocupados por lo que pasa entre quienes arriesgan el pellejo por llevar las noticias y sus entresijos hasta nuestros hogares. Es tiempo oportuno el que las redes creadas por los diferentes grupos de periodistas en el país se coordinen y se mantengan en un alerta permanente, que permita registrar los puntos de riesgos y las posibles víctimas, con el fin de actuar en tiempo y forma; lo que evitaría muchos dolores de cabeza.

Y hablando de asuntos de riesgos, el Senado de la República tampoco quiso escuchar las voces de expertos de la ONU, de la CIDH, de la CNDH, de muchos otros organismos nacionales e internacionales. Los mismos oídos sordos tuvieron para las cientos de miles de voces que en el país exigieron que se diera marcha atrás  con la iniciativa de Ley de Seguridad Interior. Esos organismos volvieron a manifestarse después de equívoco del Senado, planteando al presidente Enrique Peña Nieto que vete dicha ley. No hay muchas esperanzas de que ello sucede, pero por el bien del Estado de derecho democrático y la vigencia de los derechos humanos, ojalá escuche esas voces y ejecute el veto.

Pero la opinión pública internacional a través de sus prestigiados organismos han decidido poner manos en el problema que nos aqueja en materia de libertades y ejercicio de derechos elementales. Amnistía Internacional, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), la Open Society Initiative, la Organización Mundial Contra la Tortura, la Coordinación Alemana por los Derechos Humanos en México, la Fundación para el Debido Proceso, Latin American Working Group, la Oficina de Washington para América Latina, Peace Brigades International y el Robert Kennedy Human Rights, integraron el Observatorio Internacional sobre México, en respuesta a la aprobación de la mencionada ley.

La constitución de dicho observatorio y su clara visión de nuestros problemas en materia de espacios y derechos ciudadanos, es una invitación a no desmayar en el reclamo de que siga vigente el Estado de derecho democrático y debemos tomar con toda la seriedad del caso. El observatorio nos dice: “La aprobación de Ley de Seguridad Interior que se concretó esta semana en el Senado mexicano, implica un grave retroceso para una nación que ya se enfrenta a niveles de violencia sin precedentes y a una situación generalizada de violaciones a derechos humanos”.  Es un regreso a la situación que vivió América Latina en los años setenta del siglo pasado.  Ese observatorio monitoreará nuestra situación y alertará a otras naciones del continente americano y de Europa sobre  el riesgo de regreso en materia de democracia que está en curso. Se los agradecemos.

El solsticio de invierno también nos trajo la traumática aceptación de la familia de Dayana, de sus tiernos y queridos restos. Este jueves será sepultada en medio de una indignación general por los resultados finales de un fallido trabajo de la Fiscalía General del Estado en muchos sentidos. Muchos creímos que podía regresar con vida a su humilde hogar en San Pedro. Nos sentimos muy mal porque sentimos que quizá faltó hacer más para lograrlo. Dayana se va y ni siquiera existe el consuelo de saber que las investigaciones ministeriales ya apuntan hacia algunos presuntos responsables del crimen. No hay visos, a más de seis meses de su desaparición y muerte, de justicia para su caso.

Desde hace meses planteamos que como aprendizaje de este caso se adquirieran perros especializados en la búsqueda de personas en vida. Lo reiteramos al cumplirse los seis meses, pero parece que en las instancias superiores de la Fiscalía y del Gobierno del estado, ya se impuso el síndrome de Beethoven: nadie escucha. Y hay que decirlo, con los éxitos de Querétaro y otros estados en la mano, que si aquél 6 de junio en que se llevaron la niña, si hubiéramos tenido esos canes, hoy estuviéramos contando otra historia.

En vísperas de la navidad nuestro reconocimiento a los grupos de madres que buscan a sus seres queridos que son víctimas de la desaparición forzada. En estos días tan sensibles ellas siguen en esa ingrata, pero esperanzadora tarea por encontrar y tener en sus manos los “tesoros” (como ellas los llaman) que han perdido. Un abrazote solidario para ellas. Y nuestras felicitaciones a los trabajadores de Mercados MZ, esos 2 mil 500 que han perdido sus empleos, pues desde hace varios días les debían salarios caídos, caja de ahorro y aguinaldo, sin contar con el finiquito. Se han movilizado y solicitaron el apoyo de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos. Hemos estado con ellos y desde el miércoles empezaron a pagarse esas prestaciones. Enhorabuena. Vale.