“Rubén Rocha”, columna de Guillermo Ibarra

Por Guillermo Ibarra

Nacido en Batequitas, Badiraguato, Rubén Rocha Moya será el abanderado de la coalición de MORENA, PT y PES, en la elección de senadores para Sinaloa en 2018, con un buen posicionamiento de arranque, resultado del enorme arrastre de Andrés Manuel López Obrador quién lo “pre-seleccionó” como tal.  Va en fórmula con Imelda Castro, de Angostura, de amplia trayectoria en la izquierda.

A muchos nos sorprendió su incursión de nuevo en la política de oposición, después de haber cerrado un largo ciclo de militante en organizaciones de izquierda, desde su participación con candidato a gobernador en 1998, postulado por el PRD, PT y PVEM, habiendo obtenido 19.7 por ciento de la votación y 129,377 votos. Fue una gran campaña, muy superior a la que tuvo en 1986 cuando participó por la coalición del MPS obteniendo solo 1.7 por ciento, en una elección escandalosamente fraudulenta.

En 2005 incursionó en el servicio público con gobiernos priistas con buena fortuna e imagen. El mismo badiraguatense se encargaba de decir a sus amigos y conocidos que era un “nuevo Rocha”.  Con su actual participación en MORENA vemos a un tercer Rocha.

El primero tuvo una trayectoria destacada en la izquierda. Desde sus estudios de normal en el Quinto, Sonora, fue dirigente de sus compañeros; luego, ya en la Normal Superior de Oaxaca, se convirtió en Secretario general de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, que agrupaba a los alumnos de las escuelas normales rurales del país.

Una vez incorporado como profesor de matemáticas en la UAS tuvo una carrera política y académica ascendente.

Fue director de la Escuela Preparatoria de Guamúchil, Secretario de Prensa y luego Secretario General de SUNTUAS Académicos (1982-1984). En 1989-1991 fue Secretario General de la UAS, siendo Rector David Moreno Lizárraga. Posteriormente fue Rector en 1993-1997, de donde saltó a su segunda candidatura a gobernador.

Durante este tramo, militó en varias organizaciones que culminaron en el PRD, entre ellos el PCM, PSUM, PMS. Fue diputado plurinominal en el congreso de Sinaloa por el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) en 1983-86, durante el segundo trienio del gobernador Antonio Toledo Corro.

Toda esta trayectoria de Rubén Rocha es la de un hombre de izquierda, de línea moderada, diplomático, pragmático, parte de una generación de políticos universitarios que destacaron en la transformaron a la UAS, dentro y fuera de la rectoría, como Eduardo Franco, Jorge Medina, Audómar Ahumada, David Moreno, Liberato Terán, Aarón Quintero, Jaime Palacios, entre otros.

En este periodo forjó la imagen de un luchador social, categoría que resultó hueca una vez que los partidos de izquierda entraran al mercado político con fines utilitaristas.

Mayo de 1989. Antonio Valenzuela Mísquez, Elsie Cota, Enrique Peña Gutiérrez y Rubén Rocha Moya. Fuente: http://bit.ly/2yUylpR

Rocha dejó a la UAS en 1997 con buen rumbo, pero en medio de un divisionismo provocado por querer dejar sucesor a costa de irregularidades y abusos. En su periodo se gestó el grupo que hoy está apoderado de la UAS. Sus personeros empezaron de segundones, de carga maletas, auxiliares, que ascendieron y se perpetuaron en la dirección universitaria con la complicidad de todos los gobernadores a partir de Juan S. Millán (1998-2004).

Su sucesor en la rectoría, Jorge Luis Guevara Reynaga (1997-2001), se encargaría de forzar su jubilación de la institución quitándole con ello toda posibilidad de forjar un Maximato o acrecentar su grupo. Su última gran acción en la Casa Rosalina fue la obtención de su doctorado en ciencias sociales. A partir de ese momento el rochismo en la UAS se extinguió. Luego intentó dirigir el PRD en Sinaloa y se lo impidieron las tribus internas.

La elección de 1998 parecía ser su aventura final en la izquierda,  aunque durante los primeros años del gobierno de AMLO en la Ciudad de México buscó infructuosamente ser parte de su equipo.

Aquí termina el primer Rocha.

Fuente: http://bit.ly/2Bbh5T8

Durante el gobierno de Juan Millán empieza a configurarse el segundo Rubén Rocha. Sin base política partidaria o institucional.

Instaló una consultoría con apoyo del mandatario y una vez ganada la campaña y ascenso a gobernador de Jesús Aguilar Padilla (2004-2010) participa como su jefe de asesores y luego se incorpora al ISSSTE en el gobierno federal como funcionario.

Se convirtió en un hombre alejado de las candilejas, sin opiniones públicas sobre problemática social alguna, dejó de escribir en Noroeste su columna de plana completa, asumió con una especie de masoquismo los embates permanentes el grupo de Melesio Cuén, quien durante el gobierno de Aguilar Padilla lo culpaba sin fundamento de armar intrigas y crearles problemas internos. Posteriormente sería obsequioso con ellos en público y en privado, observando con los brazos cruzados la conversión de la UAS es un partido político autoritario de derecha.

En el gobierno de Quirino Ordaz repitió como jefe de asesores y continuó con su indiferencia ante al drama que vive la institución que alguna vez dirigió, o más bien celebrando como acertados los excesos de ese grupo, como por ejemplo la ilegal reelección de Guerra Liera (http://bit.ly/2ATHEIb).

Todo ello mostraba a una persona que se acomodaba a las circunstancias, sin una ideología definida, más interesado en hacer una vida profesional.

Fuente: http://bit.ly/2khaufu

Avanzó notoriamente como escritor en este tiempo. De su época universitaria datan varios libros suyos que citamos de memoria: UAS, 1981, en defensa de un proyecto; Tomate amargo; Sinaloa, fraude a la democracia, 1986. Ya como funcionario escribió otros:  Elogio de Sinaloa; Pedagogía del Anhelo; Caña quemada; El disimulo, así nació el narco; entre otros.

Con la incorporación a MORENA y ahora como precandidato a senador empieza un tercer Rocha. Epitomiza al político que aparece tras el derrumbe de las ideologías llamadas “sacrifícales”, como llama Gilles Lipotevsky al ocaso en Occidente de las creencias que nos obligan a sacrificar intereses por conseguir fines sociales, ostentando un individualismo primario (http://bit.ly/2BvTr0z).

Rubén Rocha no es de izquierda ni de derecha, sino simplemente rochista.

Se adapta a cualquier gobierno, a cualquier programa, a cualquier política, cuidando siempre las formas.

Tengo dudas si ganará o no la elección en 2018, pero lo que sí es seguro es que no es su prioridad un cambio de México en alguna dirección precisa.

En sus apariciones en público y en entrevistas en estos días, su discurso parece fantasmal, circunstancial, no tiene posicionamiento respecto a los grandes problemas de la agenda nacional o local. No sabemos qué piensa de la Ley de Seguridad Interior, el cobro del refrendo vehicular, los procesos contra funcionarios corruptos del gobierno de Mario López Valdez, de los feminicidios. La reciente entrevista concedida a Anabel Ibañez de Riodoce es muestra fehaciente de ello (http://bit.ly/2yVlIL3).

¿Qué podemos esperar de estos liderazgos reciclados que nutren ahora a MORENA?

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Profesor del doctorado en Estudios Regionales de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha sido también profesor de la UNAM, ENAH, e investigador en las Universidades de Illinois en Urbana Champaign, Universidad de California Los Ángeles y Universidad de Texas en Austin. Su campo de docencia es desarrollo regional, estudios urbanos, economía política y estudios de la globalización. Ha publicado trece libros de autor y doce coordinados en estos mismos campos, así como cuarenta artículos de investigación. Ha asesorado 30 tesis de licenciatura, maestría y doctorado, Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores desde 1994 y actualmente es nivel III. Tiene experiencia en gestión institucional como Director de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas de la UAS, secretario académico de la UAS, Secretario Ejecutivo de ANUIES (región Noroeste), presidente de la Asociación Mexicana de Estudios Canadienses e integrante del Internacional Council for Canadian Studies.