Meade y López Obrador, ¿qué hacer con el neoliberalismo?

Por Guillermo Ibarra

La disputa por la presidencia de México en 2018 gira alrededor de abandonar o continuar con el proyecto neoliberal que se implantó en nuestro país desde finales de la década de los 80 con la promesa (incumplida, después de tres décadas de implantado), de que habría mayor crecimiento económico y reducción de las brechas de desigualdad social.

El PRI y las principales fuerzas que apoyan la continuación de ese proyecto han decidido la candidatura de José Antonio Meade, burócrata por mas de 20 años, con un doctorado en economía en la Universidad de Yale, al igual que Ernesto Zedillo (1994-2000).

Se trata de un “milusos” a nivel secretarial, con resultados mediocres y con la única virtud de no estar involucrado en casos conocidos de corrupción. En cuanto fue adoptado por el sistema priista, los múltiples medios financiados por el gobierno le encuentran méritos y capacidades de las que realmente carece.

Se trata de un personaje que pueden vestir como reformador honesto, para intentar la permanencia, tanto del neoliberalismo como de sus beneficiarios, que son aquellos a quienes Andrés Manuel López Obrador llama “la mafia en el poder”.

La propuesta de Meade será edulcorar la misma receta económica y política articulada a través de las llamadas reformas estructurales, que siguen aplicándose a pesar de no permitir un crecimiento económico con justicia social y sustentabilidad.

Lo ha dicho con mucha claridad Arturo Huerta en su último trabajo,  El ocaso de la civilización: “La liberalización económica, la autonomía del banco central, la reforma financiera, del mercado laboral y demás reformas, no han incrementado la capacidad productiva nacional, ni el empleo, ni la productividad, ni han favorecido las condiciones endógenas de acumulación, ni han reducido las presiones sobre el sector externo, ni disminuido la vulnerabilidad de la economía frente a los embates externos” (http://bit.ly/2BsIrAv).

Sin embargo, las élites del poder en algunos países insisten en aplicar esas políticas de manera irracional, simplemente porque se tiene la capacidad de hacerlo y benefician a quienes detentan el control del aparato productivo y del estado. Por eso este modelo, de acuerdo con William Davis en “The New Neoliberalism” adquiere un carácter predatorio, creando calamidades en la mayoría de la población (http://newleftreview.es/authors/william-davies).

Según Saskia Sassen, 90 por ciento de la población mundial es actualmente víctima de alguna forma de austeridad gubernamental (http://www.katzeditores.com/fichaLibro.asp?IDL=176)

La alternativa real frente a esa continuidad histórica es la coalición que ha formado Morena con AMLO a la cabeza que pretende desbancar a esa élite neoliberal.

El riesgo de una nueva victoria del PRI con Meade es seguir condenando a México a un tipo de sociedad cada vez más desigual, autoritaria y con menor capacidad de crecimiento, dependientes de los grandes circuitos financieros globales.

Con el propósito de atraer apoyo de empresarios y clases medias, López Obrador se ha enfrentado a los excesos de quienes gobiernan y sus socios empresariales con una crítica moral y haciendo hincapié en la mala distribución de la riqueza y la creciente impunidad. Sin embargo, no ha podido articular un discurso que sea lo suficientemente claro respecto a que ya no seguirá el mismo modelo económico.

Su propuesta de gobierno sexenal pareciera una especie de neoliberalismo con “rostro humano”, por la pretensión de repartir en gasto social, que actualmente se “roba” la mafia en el poder, pero pretende mantener el mismo esquema de macroeconomía que genera crisis y desigualdades.

Por ejemplo, en su Proyecto de Nación 2018-2024 deja claro que promoverá la estabilidad económica buscando baja inflación, lo cual significa la austeridad que en otros términos representa neoliberalismo a secas. Veamos dos pasajes:

“Nuestra política financiera descansará sobre bases de un equilibrio fiscal, basado en una estricta disciplina financiera. La política de fomento económico buscará las sinergias entre la inversión pública y privada”

“La propuesta fiscal del Proyecto de Nación establece como su primera prioridad el coadyuvar a la estabilidad macroeconómica, a través de unas finanzas públicas en equilibrio, sin aumentar las tasas impositivas ni crear nuevos impuestos, ya que la mayor parte del ajuste fiscal va a provenir de la nueva política en materia del gasto público.” http://bit.ly/2AfOyrD

Esta ambigüedad generará problemas en los debates y en el convencimiento de los segmentos más sensibles respecto de los planteamientos programáticos, por ello, a pesar de sus inconsistencias y desprestigio de sus líderes, el Frente integrado por PRD, PAN y Movimiento Ciudadano ofrece una propuesta más coherente para transitar hacia otro modelo que supere el neoliberalismo.

Aunque la verdadera disputa estará entre Meade y López Obrador, el candidato del Frente afectará a Morena si insisten en una discusión abierta sobre lo que hay que hacer en México mas allá de la agenda moral que raya en muchas ocasiones, en el populismo.

Crea desencanto cuando en redes sociales alguien trata de discutir ese tipo de temas, pues de inmediato aparecen convocatorias de seguidores de López Obrador a privilegiar la búsqueda del triunfo por sobre la discusión, a no hacer críticas, lo cual se complementa con innumerables bots con llamados a derrocar a la tiranía priista. De esa forma no se va a poder ganar al votante racional, que será finalmente quien decida el margen de diferencia, porque el votante cautivo y el emocional no son suficientes para ninguna de ambas candidaturas.

Si gana Meade continuará el neoliberalismo con sus nefastas consecuencias sociales, y si gana López Obrador, tendrá que revertirlo mediante un modelo económico más socialdemócrata, no solo con un gasto más transparente.

De no abrirse a esta discusión se corre el riesgo de perder grandes segmentos de votantes entre la población mexicana más educada y de los jóvenes. Simplemente, extraña que el documento de programa de gobierno 2018-2014, de 415 páginas solo se mencionan dos veces la palabra globalización, y cuatro veces el término neoliberalismo!

¿No les parece extraño para un candidato de izquierda?

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Profesor del doctorado en Estudios Regionales de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha sido también profesor de la UNAM, ENAH, e investigador en las Universidades de Illinois en Urbana Champaign, Universidad de California Los Ángeles y Universidad de Texas en Austin. Su campo de docencia es desarrollo regional, estudios urbanos, economía política y estudios de la globalización. Ha publicado trece libros de autor y doce coordinados en estos mismos campos, así como cuarenta artículos de investigación. Ha asesorado 30 tesis de licenciatura, maestría y doctorado, Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores desde 1994 y actualmente es nivel III. Tiene experiencia en gestión institucional como Director de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas de la UAS, secretario académico de la UAS, Secretario Ejecutivo de ANUIES (región Noroeste), presidente de la Asociación Mexicana de Estudios Canadienses e integrante del Internacional Council for Canadian Studies.