La nueva geografía económica de AMLO: Una quimera

Por Guillermo Ibarra

Desde Palenque, durante el puente laboral del día de muertos, Andrés Manuel López Obrador, candidato de Morena a la presidencia de la República, explicó en un video su ofrecimiento para descentralizar el gobierno federal hacia los estados.

Lo propone para mejorar la vida pública del país y evitar la gran concentración de actividades en la ciudad de México, pero además puso énfasis en que busca con ello ayudar a zonas atrasadas, a que haya crecimiento parejo” en el territorio, a “reactivar la economía de las regiones”.

La llevará a cabo – dice en el video donde explica su iniciativa-  en acuerdo con los trabajadores a los que ofrece créditos baratos para que adquieran casas en las nuevas localizaciones de las dependencias federales, y de paso favorecer a la industria de la construcción (http://bit.ly/2zDppK0).

El mensaje del video es conmovedor por su candidez y falta de sustento, pues difícilmente alguien que aspira a ser jefe de estado, podría ostentar un conocimiento tan precario sobre economía y geografía.

Las actividades productivas de comercio y servicios, sean públicos o privados, tienen especificaciones locacionales, es decir, no pueden funcionar de manera eficiente en cualquier lugar. Y una vez concentradas en un sitio, generan ventajas y externalidades que hacen difícil relocalizarlas conservando su capacidad competitiva.

Precisamente en la globalización se ha configurado un sistema de ciudades región globales que superan los 10 millones de habitantes,  y que son superclústers de actividades económicas que concentran capital, riqueza, conocimiento, universidades, cultura, tecnología, fuerza de trabajo altamente capacitada y diversa, infraestructura y sensibilidades culturales, instituciones públicas, grandes firmas financieras, organismos de gobierno, conglomerados de las comunicaciones e infraestructura de redes digitales, que son resultado de un largo desarrollo.

El área metropolitana de la Ciudad de México es una de esas ciudades globales, como Nueva York, Los Angeles, Tokio, Londres, París, Río de Janeiro, Nueva Delhi, y resulta complicado desarraigar de ellas, empresas, instituciones del gobierno, o infraestructuras, sin deteriorar las capacidades competitivas de estas entidades.

La propuesta de AMLO es inviable en los términos en que se plantea, pues no se advierte ningún estudio que otorgue fundamento a los destinos que se darán a las secretarías y otros organismos, que no son muebles que se puedan mover para donde se vean más bonitos.

Son organizaciones corporativas de servicios y tienen requerimientos locacionales específicos.

Las secretarias y organismos descentralizados que pretenden enviarse a otros estados, requieren para su buen funcionamiento, estar cerca de otras secretarias, las cámaras de diputados y senadores, las cortes de justicia, embajadas de otros países, oficinas de las principales corporaciones transnacionales, las firmas líderes de servicios a las empresas, ONGs, despachos legales, de tecnologías de información, aeropuertos internacionales, por mencionar algunas.  No solo vivienda y edificios como parece suponer el tabasqueño.

Todas esas ventajas las tiene la Ciudad de México, aunque también mantiene deseconomías de aglomeración.

La descentralización es una alternativa para combatir esas deseconomías, sin embargo, una localización alternativa debe garantizar hacer más eficientes, baratas y expeditas las actividades que lleva a cabo.

Mientras tanto, es necesario un nuevo programa de largo aliento para el desarrollo urbano para la megalópolis del centro del país, que no puede ignorarse.

De las propuestas presentadas hay algunas que definitivamente no cumplen ese requisito, son improcedentes, tan sólo los costos de transporte debido a las distancias.

Al considerar a las 50 zonas metropolitanas de CONAPO, el promedio de distancias de cada una respecto a las demás es de 1476.4 kilómetros, y por ejemplo a La Paz pretenden enviar CONACYT, cuyo promedio es 3504.2 kilómetros, más del doble del promedio nacional.

A Mexicali pretenden enviar el SAT, cuyo promedio es 2286.5 km, con el inconveniente de que ese organismo no solo se encarga de recoger los impuestos del comercio exterior sino de todos los contribuyes y que debe estar en contacto con la Secretaría de Hacienda que seguiría en la ciudad de México.

A Mazatlán se pretende enviar la Secretaría de Pesca, con el criterio de que es un puerto pesquero, soslayando que la secretaría de pesca no se dedica a pescar, sino a dar servicio a todos los que pescan en los 11.122 kilómetros de litoral de México que comprende a 17 estados.

Los que vendrían a esa secretaría de otras partes de la república no lo harían para una actividad de captura o producción pesquera, sino a recibir servicios, que deben prestarse de manera más efectiva y barata. Por su localización inconveniente, en Mazatlán serán más caros.

Otras localizaciones parecen adecuadas por su cercanía a la ciudad de México, como la SEP a la ciudad de Puebla, SEDATU a Pachuca, SCT a San Luis Potosí, la Secretaría de la Función Pública a Querétaro, que son áreas urbanas con ventajas de aglomeración económica.

No obstante, otras cercanas a la ciudad de México son improcedentes, como enviar a Tlaxcala la Secretaría de Cultura, siendo que la CDMX es el centro cultural del país, igual ocurre en el caso de la Secretaría de Salud que se quiere enviar a Chilpancingo que es un pueblo olvidado, sacándola del gran clúster médico hospitalario y científico que existe en la capital.

Para unas cosas se usa una especie de juicio de magia homeopática de que lo semejante debe estar con lo semejante (http://bit.ly/2lYWZEk), es decir, la secretaría de pesca a un lugar donde se pesca, la secretaria de energía donde se genera petróleo, pero luego se contradice al enviar a salud y cultura donde no hay gran presencia de esas actividades.

Cada una de las propuestas debería ser motivo de un estudio específico, y poco ayuda a una estrategia de descentralización nacional, anunciarlo con un video de fin de semana.

Ya ha habido intentos por la descentralización del desarrollo regional de México que han fracasado.

De 1960 a 1987 se construyeron 130 parques y ciudades industriales en todo el territorio nacional, muchos de ellos en puertos, y lejos de favorecer la descentralización, crecieron aún más las disparidades regionales (http://bit.ly/2zlQ8b2).

También fracasó el programa de 100 ciudades que Salinas de Gortari planteó para detener en crecimiento de las grandes metrópolis (http://bit.ly/2zoLN7j).

No es recomendable trivializar una propuesta de tanta complejidad como la descentralización de la actividad gubernamental, mediante consignas electoreras.

Además, la propuesta parece una tentativa de hacer que la ciudad de México pierda importancia en el país, lo cual es una quimera.

Por eso es válido preguntarse ¿Habrá en la propuesta un cálculo político ante la posibilidad de que Morena no gane el gobierno de la ciudad e México en 2018?

Al margen de ello, no se podrá gobernar a México con ocurrencias.

Distancia promedio de las principales ciudades de México respecto al resto (kilómetros)

Fuente: Elaboración propia a parir de Dirección General de Desarrollo Carretero de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. http://bit.ly/IIVEc5

 

Propuesta de descentralización de AMLO

  1. Turismo a Chetumal, Quintana Roo.
  2. Semarnat a Mérida, Yucatán.
  3. Sener a Villahermosa, Tabasco.
  4. Sedesol a Oaxaca, Oaxaca.
  5. SEP a Puebla, Puebla.
  6. Cultura a Tlaxcala, Tlaxcala.
  7. SSA a Chilpancingo, Guerrero.
  8. Sagarpa a Guadalajara, Jalisco.
  9. SFP (Contraloría) a Querétaro, Querétaro.
  10. STyPS a León, Guanajuato.
  11. Sedatu a Pachuca, Hidalgo.
  12. SCT a San Luis Potosí, SLP.
  13. SE a Monterrey, Nuevo León.
  14. Pemex a Ciudad del Carmen, Campeche.
  15. CFE a Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
  16. Conagua a Veracruz, Veracruz.
  17. Capufe a Cuernavaca, Morelos.
  18. Infonavit a Toluca, Estado de México.
  19. IMSS a Morelia, Michoacán.
  20. ISSSTE a Colima, Colima.
  21. Inegi a Aguascalientes, Aguascalientes.
  22. Diconsa a Zacatecas, Zacatecas.
  23. Nafin a Torreón, Coahuila
  24. Conafor a Durango, Durango.
  25. Fonatur a Bahía de Banderas, Nayarit.
  26. Conacyt a La Paz, Baja California Sur.
  27. SAT a Mexicali, Baja California.
  28. Minería a Chihuahua, Chihuahua.
  29. Aduanas a Nuevo Laredo, Tamaulipas.
  30. Pesca a Mazatlán, Sinaloa.
  31. Agricultura a Ciudad Obregón, Sonora.

 

Fuente: http://bit.ly/2gXv7LE

 

 

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Profesor del doctorado en Estudios Regionales de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha sido también profesor de la UNAM, ENAH, e investigador en las Universidades de Illinois en Urbana Champaign, Universidad de California Los Ángeles y Universidad de Texas en Austin. Su campo de docencia es desarrollo regional, estudios urbanos, economía política y estudios de la globalización. Ha publicado trece libros de autor y doce coordinados en estos mismos campos, así como cuarenta artículos de investigación. Ha asesorado 30 tesis de licenciatura, maestría y doctorado, Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores desde 1994 y actualmente es nivel III. Tiene experiencia en gestión institucional como Director de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas de la UAS, secretario académico de la UAS, Secretario Ejecutivo de ANUIES (región Noroeste), presidente de la Asociación Mexicana de Estudios Canadienses e integrante del Internacional Council for Canadian Studies.