Alerta de Género sin consecuencias, columna La Montaña, de Oscar Loza

Sus conquistas son como un sueño.

Julio Cortázar

Por Oscar Loza

No hemos aprendido la lección después de todo. Al concluir el mes de marzo, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM), emitió la Alerta de Género para los municipios de Ahome, Guasave, Culiacán, Navolato y Mazatlán. Se hizo porque el número de mujeres muertas de manera violenta había calado muy hondo en la sociedad sinaloense y las protestas de los organismos feministas, de otras instancias de la sociedad civil y de personalidades, no bajaban la guardia.

Es cierto también que un grupo de trabajo visitó Sinaloa y estudió la situación que guardan los derechos humanos de las mujeres en este estado. El resultado de todo ello fue la emisión de la Alerta de Género. Interesante resulta enlistar los compromisos hechos ante las instituciones oficiales y de la sociedad civil que trabajan el tema de mujeres: diseñar un programa de trabajo que permita implementar una serie de medidas de seguridad, prevención y justicia orientadas a garantizar los derechos de las mujeres de Sinaloa, particularmente el derecho a una vida sin violencia.

Las mujeres de C-MAS y otras exigieron una amplia divulgación de la Alerta de Género, una estrategia de prevención y seguridad pública que logre la recuperación de espacios públicos, acciones que permitan tramitar de manera efectiva órdenes de protección a mujeres víctimas de violencia, la creación de agrupaciones especializadas en género y de reacción inmediata, la creación de un banco de datos sobre violencia contra la mujer, que permita identificar contextos de violencia y diseñar políticas públicas efectivas. De igual manera profesionalizar el servicio público en perspectiva de género y derechos humanos y la creación de una unidad especializada para la investigación de casos de feminicidios, delitos sexuales y desaparición forzada.

También se hizo incapié en medidas para garantizar el acceso a la justicia y la reparación integral del daño. Nuestras mujeres en lucha tenían muy claro el problema en marzo, por eso insistieron en la creación de una instancia especializada en el análisis de contexto y que se arribara a la armonización legislativa. Finalmente la CONAVIM se comprometió al seguimiento puntual de los problemas planteados y coadyuvar con el gobierno local para que las medidas acordadas encontraran campo de aterrizaje.

A principios del mes de agosto, luego de registrarse algunos casos que cimbraron la sociedad sinaloense, las mujeres activistas declararon que había un fracaso de la Alerta de Género decretada para cinco municipios de Sinaloa, pues la cantidad de mujeres asesinadas había llegado al número 52. En esa ocasión criticaron “la falta de voluntad del gobierno estatal y del Instituto Sinaloense de las Mujeres, pues ni siquiera destinaron recursos para fortalecer las campañas de prevención.” Al fracasar el programa que debió seguir a la Alerta de Género, “las más perjudicadas serán las mujeres”, dijeron.

Y tienen mucha razón. Hoy nos encontramos ante un nuevo momento doloroso: tres mujeres, dos de ellas menores de edad, asesinadas en circunstancias en que  nunca debieron perder la vida. De nueva la sociedad se indigna, de nuevo volvemos a exigir cumplimiento de las tareas que se derivan de una Alerta de Género. ¿Qué pasó? Es lo menos que debemos preguntarnos, porque esta pregunta va para quienes debieron implementar las medidas señaladas, pero también para nosotros, para la sociedad civil, que solemos bajar la guardia luego de protestar y obtener algunos logros (magros en la mayoría de las veces), confiados en que las instancias oficiales se encargarán de sacar adelante los programas, sin más.

Bien harán los organismos de mujeres en exigir información sobre la aplicación del programa acordado y de cada uno de los compromisos que se hicieron públicos a fines de marzo pasado. ¿Qué hizo en estos menesteres el gobierno de Sinaloa y qué papel jugó la CONAVIM? Hay responsables de que esos compromisos caminaran y que al no cumplir favorecieron el desarrollo de condiciones para que la violencia contra las mujeres y los feminicidios siguieran ocurriendo.

Expresando una profunda solidaridad con las familias de esas nuevas víctimas de la violencia, manifestamos que también urge que el Congreso del Estado, los cabildos de Mazatlán y Escuinapa y la III Región Militar acepten la amplia Recomendación que emitió la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa la semana anterior, pues el tema de violación al derecho a la libertad de expresión, afecta a todo el gremio de periodistas. Vale.

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