Demagogia con disfraz heroico, columna de Leticia Cuesta

Por Leticia Cuesta

La embestida social contra el status quo al amamantamiento político en México, disparado tras el sismo del 19 de septiembre, rebasó los límites calculados por la clase gobernante-poder, que, ahora responde con una ola impetuosa de demagogia con disfraz de heroísmo – cero recurso público a partidos políticos[1] – para no apartarse de la ubre que los ha nutrido por años.

Al verse imposibilitado de penetrar en la sociedad, a través de las tradicionales prácticas – imágenes otorgando apoyos a afectados, discursos de aliento, declaraciones sobre urgencia por un proyecto de restauración conjunta, entre muchas más fabricadas para mantener una posición filantrópica; a su vez, los ciudadanos han construido diversas alternativas para salir avante de la catástrofe – desde plataformas digitales para verificar información[2] hasta grupos de ayuda directa – y no han dejado de cuestionarlos, de impedirles cruzar la línea entre el deber ser y el lucro de imagen política a costa de la tragedia, que cada vez los colocaba en el aparador ostracismo.

Fue, en la agitación sobre el uso de recursos públicos destinado a los partidos políticos para las próximas campañas (2018) que suman más de 11 mil millones de pesos, calificados como una atrocidad y burla que no ha beneficiado nuestro sistema democrático ni tampoco la gobernabilidad en el país, que sus protagonistas – los líderes partidistas – comenzaron a subastar un porcentaje de “donación” para contribuir a los gastos generados para la reconstrucción de daños, que, en su misma competencia de “quien da más”, uno de ellos ahora nos dijo que debe eliminarse por completo el financiamiento público a los partidos.

Esta decisión, es realmente una burla más, es solo para colocarse de nuevo en papel protagónico, donde todo gira a su alrededor y en nada contribuye a nuestro país, dejando en segundo plano lo que realmente importa, la restauración de vidas tras el sismo. No es momento para definir el cambio de operación de nuestro sistema democrático, es momento y eso se pedía, de que se ajustara a una cantidad razonable el recurso para las próximas campañas y otra parte se destinara a la rehabilitación por daños. Pero, ¿qué pasó?, a falta de aceptación ciudadana – consecuencia del histórico modus operandi de hacer política – ¿ahora quieren reflectores? o lo más cruel y real, ¿si el terremoto no se hubiera registrado, lo harían? Claro que no.

La acción oportunista trae consigo enmiendas cosméticas – terreno versado para la clase en el poder – que, no conecta con la agenda ciudadana actual, no obstante, se debe estar alerta a los siguientes pasos. Una actividad proselitista – búsqueda del voto – requiere de recurso y ahora, ¿de dónde provendrá?, ¿de iniciativa privada?, ¿legal o ilegal?, además el marco normativo para la contienda electoral en el país, parte de que se asigna recurso público y no de particulares.

¿Qué los llevó a emitir esa declaración?, ¿La presión, urgencia, necesidad, hambre, de ser levantados en hombros por los mexicanos, con aplausos eufóricos y de orgullo hacia la clase política?, ¿El no perder una milésima de la arena pública en las próximas campañas?, ¿Ganar más tiempo para planear como mejorar el maquillaje al monstruo sistémico?, ¿Combatir las estructuras ciudadanas creadas para mejorar nuestro país que no han necesitado de la clase gobernante?, ¿Evitar la revolución ciudadana?. Sin fin de preguntas.

Y cuando nos referimos a que, si el terremoto no hubiera no existido jamás habría visto esa acción, es la realidad. Basta recordar el portazo en el Congreso de la Unión que precisamente ese partido le dio a la propuesta ciudadana “Sin voto no hay dinero”[3], para evitar la reducción del recurso público a partidos. Además de la gran cantidad de anomalías que se observan en las elecciones, una muestra como la multa que le aplicó el INE después de los pasados comicios en Coahuila[4] y también otros partidos han sido sancionados posteriormente de la revisión de informes de gastos[5].

Además, desde que en la Ley de Transparencia se incluyeron a los partidos políticos como nuevos sujetos obligados, sostuvieron algunas reuniones en el Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública (INAI) para emitir su postura sobre el trabajo que significaba publicar su información, que finalmente término en una prórroga de seis meses más, para su aplicación[6] y hasta el momento no han cumplido en su totalidad[7], en pocas palabras, es complejo rendir cuentas, como una tarea titánica.

Finalmente, quieren seguir diseñando el modelo de sistema en México, sin interlocución, análisis y debate público y a falta de aprobación ciudadana confeccionan un disfraz de heroísmo para una acción demagógica.

[1] http://www.animalpolitico.com/2017/09/pri-dinero-publico-victimas-sismo/ El Partido Revolucionario Institucional propone eliminación de recurso público a partidos políticos.

[2] http://www.verificado19s.org/ portal que verifica información derivado del sismo ocurrido el 19 de septiembre de 2017.

[3] http://sinvotonohaydinero.mx/http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1015908.html

[4] http://www.milenio.com/politica/multa-pri-miguel_riquelme-coahuila-tarjetas-monedero_rosa-milenio_0_992900932.html

[5] http://www.animalpolitico.com/2016/07/ine-multa-al-pri-con-80-millones-de-pesos-partidos-acumulan-mas-de-382-millones-en-sanciones/

[6] http://inicio.ifai.org.mx/Comunicados/Comunicado%20INAI-302-16.pdf

[7] https://www.nosotrxs.org/causas/partidos-transparentes/