Ante la corrupción, ¿rendición? l Columna La Montaña, de Oscar Loza

Por Oscar Loza Ochoa

Ahora estamos obligados a soñarlos vivos en silencio.
Ray Loriga

Dijeron que consultarían a la sociedad, luego de recular ante la presión social. Fue la promesa de los diputados que pretenden reformar el artículo 37 de la Constitución local. Sueñan con rasurarle al Congreso del Estado la facultad de revisar y aprobar (o rechazar en su caso) las cuentas públicas. En días pasados vieron oposición social y prometieron una consulta pública. Pero ya agendaron de nuevo el malhadado dictamen de la iniciativa para este jueves 20.

Ya lo habíamos dicho en esta columna que seguramente aprovecharían estos días de vacaciones para tratar el asunto en una sesión del Congreso sin ciudadanos que protesten. Es posible que se salgan con la suya, restándole al Congreso una de las pocas facultades que le dan rostro de Poder en el complicado régimen republicano nuestro. Y si se aprueba esta contrarreforma que busca salvar el pellejo de quienes han dejado en la ruina las finanzas públicas, el decreto será una oda al cinismo.

Después de ello, sólo nos quedará medir la magnitud de la anemia que sufre nuestro estado en cada administración, mientras los responsables de los desfalcos y asaltos al erario público se pasearán despreocupados en las calles presumiendo sus fechorías. Ya lo hacen de alguna manera, aunque se guarden en público las sonrisas de su impunidad. Ojalá que los pocos ciudadanos organizados que se quedaron en la ciudad asistan a la sesión ordinaria de la Cámara de Diputados.

El presidente de la Comisión de fiscalización, Dip. José Menchaca, argumentó en su momento que la reforma era para evitar la politización de las cuentas públicas. Ya lo dijeron muchos: un político planteando que no se politice lo político. Pero lo hecho en el Congreso este martes 18 deja las cosas en transparencia completa. Se suspenden las cuentas públicas del segundo semestre de 2016 de los expresidentes Carlos Felton y Kory Leyson. El PAN se opone a la reforma del artículo 37 y se le aplica una llave maestra, ¿se pretende con ello que se sume a la contrarreforma?

No dudamos que haya irregularidades en esos municipios, pero ¿no dejó Sergio Torres en plena bancarrota al municipio de Culiacán? Y se aprobaron las cuentas del primer semestre del año pasado y ahora las del segundo, sin que el rubor tocara las delicadas mejillas de esos legisladores empeñados en salvar a gobernantes corruptos y extenderles un manto de impunidad por adelantado. La sesión de hoy puede ser definitiva para consolidar nuestro Estado de derecho o para desdibujar el Poder Legislativo y de paso la vida republicana de Sinaloa.

En tanto, no podemos dejar de lado que el debut de la Fiscalía General del Estado y el de Juan José Ríos Estavillo, están convirtiendo en un prolongado ayuno en la procuración de justicia. ¿Qué ha pasado con los casos del periodista Javier Valdez, del licenciado Miguel Ángel Sánchez Morán y de más de 800 homicidios durante el presente año? Lo mismo habrá que preguntar del caso de Dayana, la niña de San Pedro desaparecida el 6 de junio pasado y de decenas de desaparecidos durante 2017. Mientras no se rindan las cuentas de procuración de justicia que todos deseamos, la conclusión que domina nuestro horizonte es que Fiscalía y fiscal aún no entienden para qué están en dicho lugar.

Admirable que a pesar de las deficiencias en esa procuración de justicia, los familiares con desaparecidos no dejen de mover cielo, tierra y mar, a lo largo y ancho del estado. El martes hubo búsqueda positiva en Ahome y el miércoles las madres de Voces Unidas tuvieron que torear las aguas bravas del Río Piaxtla y sus afluentes para llegar hasta el punto donde esperaban encontrar restos humanos. No encontraron sus tesoros, como les llaman, pero el mérito es el mismo. Ellas son nuestra reserva moral en estos difíciles tiempos.

Una tarea ineludible para quienes hemos cuestionado las cosas que andan mal y que andamos por la ciudad de Culiacán es darse una vuelta por el Congreso del Estado, para que los llamados representantes populares sepan que sus electores existen y que hay vivo interés en saber cómo hacen las cosas en ese recinto legislativo. Sobre todo de los asuntos que más impactan la vida pública y privada. Hagamos ciudadanía y fortalezcamos a las instituciones republicanas. Vale.

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