Desigualdad y violencia, la mezcla explosiva en el Caribe mexicano

En las puertas del Blue Parrot los turistas colocaron mensajes de paz y flores

El hijo de Jorge —un hombre pequeñito que trabaja desde hace 15 años como taxista en Playa del Carmen— presta su servicios afuera de un restaurante del importante balneario mexicano. Su hija estudia en una secundaria pública y su esposa hace el aseo en unos condominios. La familia Velázquez Hernández migró de Chiapas a Quintana Roo en busca de mejores condiciones de vida y ahora vive en una colonia popular. “Acá ahora sí que comparando como estábamos allá, pos sí nos ha ido mejor”, dice el conductor.

Sus ingresos giran en torno al turismo, aunque ellos no disfruten del pequeño paraíso para el que sirven. “Yo llevo quince años aquí y nunca me he sentado en la Quinta Avenida ni a tomarme una cerveza. Nunca”, afirma Jorge. La vía más famosa del Caribe mexicano, que concentra exclusivas tiendas de ropa y los restaurantes más caros, está muy lejos del poder adquisitivo de este hombre. “Hay gente que una noche se gasta miles de dólares. Una vez un cliente me pidió que lo acompañara a una joyería y yo no podía creer lo que le costó un reloj, ni lo que yo gano en todo el año”, afirma con gesto de admiración.

La familia de Jorge es apenas un ejemplo de la desigualdad que priva en el Estado. Mientras que el destino recibe de los turistas 8,600 millones de dólares al año, el 42.2% de la población vive en pobreza o en condiciones vulnerables, (sus ingresos apenas les alcanzan para la canasta básica y servicios indispensables), según estadísticas del Coneval.

Esta desigualdad, aunada a factores como la segregación, jóvenes migrantes con perspectivas económicas pobres, y un crecimiento poblacional muy acelerado, podría ocasionar que el destino más famoso de México se acapulquise. Es decir, que la violencia estalle sin que haya plan gubernamental que la controle, ha dicho el analista Alejandro Hope.

En estados como Guerrero, Chihuahua o Nuevo León que viven los embates de la guerra contra el narco desde que esta inició, los jóvenes se convirtieron en materia prima para los cárteles. En Ciudad Juárez las pandillas se encargaron de su reclutamiento. En Acapulco, los jóvenes de las colonias más marginadas del puerto como Zapata y Renacimiento se convirtieron en carne de cañón para los grupos del crimen organizado que llegaron a disputarse el territorio.

El Diagnóstico de los adolescentes y jóvenes que comenten delitos graves en México elaborado por la Unicef esboza el entorno en el que se desenvolvían los jóvenes que ahora están en centros de reinserción juvenil. Los testimonios insertos en el documento exponen cómo el narco identifica la vulnerabilidad de los adolescentes para reclutarlos en sus filas, ya sea como halcones, punteros, brazos en las actividades del narcomenudeo o sicarios con órdenes de matar.

“El tiroteo en el Blue Parrot y el ataque a la Fiscalía nos hace pensar que hay una descomposición social tremenda y queremos que esto se detenga. Pedimos que el Gobierno haga su parte, pero nosotros como ciudadanos, padres de familia, tenemos que hacer la nuestra”, ha dicho James Tobin, empresario local.

En noviembre pasado, un hombre ingresó al bar Mandala y disparó contra dos meseros. Los cuerpos de los jóvenes quedaron tirados entre las copas y los casquillos. Las versiones brindadas por la fiscalía a medios locales apuntan a que los empleados vendían droga en el bar para un grupo del narcotráfico y fueron atacados por el grupo antagónico.

Los daños a las instalaciones de la Fiscalía en Cancún.
Los daños a las instalaciones de la Fiscalía en Cancún.

El control por el territorio 

Un informe de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) sobre el tráfico de drogas fechado a mediados del 2015 ubicaba al Cártel del Golfo, a Los Zetas y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) con presencia en Quintana Roo.

El narcotráfico en esta tierra con una economía pujante por el turismo, data de los años en que gobernó Mario Villanueva (1993-1999). El político del PRI, actualmente preso, fue acusado en su momento por la administración de Ernesto Zedillo de tener nexos con el líder del cártel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes.

El ex gobernador, según dijo la Fiscalía en su momento, recibía dinero de “El señor de los cielos” para permitir que en su Estado llegaran cargamentos de cocaína procedentes de Colombia que luego eran transportarla hacia Estados Unidos.

El Ejército resguarda la Fiscalía después de haber sido atacada
El Ejército resguarda la Fiscalía después de haber sido atacada