Fue una marcha por la ignorancia, no fue una marcha por el amor

Foto tomada de Twitter

Por Silber Meza

Ayer marchó el México conservador, el que no quiere que las cosas cambien aunque sea inevitable. ¿Tienen derecho a marchar? Sí, claro que tienen derecho a expresarse. Pero los demás también tenemos derecho a estar en desacuerdo con ellos.

Yo apoyo y defiendo el derecho de las parejas gays a casarse y a tener hijos biológicos o adoptados. Lo hago público porque tengo amigos gays que son personas de alta calidad, inteligentes y sumamente capaces que estoy seguro que serían mejores padres que muchas parejas heterosexuales que conozco.

La ciencia ha sido muy clara: los padres no van a determinar la sexualidad de los hijos. Y eso no es un asunto de puntos de vista, es ciencia, la misma ciencia que nos cura cuando nos enfermamos, la misma ciencia que nos ha hecho disfrutar de tanta tecnología.

No creo en los que dicen (que son muchos) que marchan a favor de la familia y en contra de nada. Eso es hipocresía, y hasta cobardía. Los que marcharon lo hicieron por el modelo de familia tradicional, y tienen derecho a hacerlo, pero ojalá que fueran valientes y aceptaran lo que esto representa.

Yo tengo que decir que esta visión no la he tenido siempre. Hace casi seis años, cuando llegué a la Ciudad de México, aún cargaba con muchos prejuicios que poco a poco me he quitado. Eso es lo que más le agradezco a la capital, que me haya ayudado a retirarme tantas telarañas… Aún tengo muchas que espero diluir.

Y al cambiar me he dado cuenta que los prejuicios no eran otra cosa que ignorancia, por eso la marcha de ayer, desde mi punto de vista, no sólo fue una marcha a favor de la familia única y heterosexual, sino fue también una marcha en defensa de la cómoda ignorancia.

Las familias
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