El 72% de las mujeres detenidas en México son torturadas sexualmente: Amnistía

Por @rabiaytinta

El día de las madres de 2013, Magdalena fue despertada a gritos. Un grupo de marinos irrumpieron hasta su dormitorio y la golpearon mientras le hacían preguntas que ella no entendía.

-¡Tú eres la encargada económica de esa organización! –le gritaban los hombres armados.

Ante la nula respuesta de Magdalena, los hombres le colocaron una bolsa en la cabeza hasta que se asfixiara o se desmayara. En medio de la noche de ese 10 de mayo la mujer fue sacada de su casa a empujones y subida a una camioneta oficial. En el trayecto de su vivienda a una estación de policía, mientras recorrían las calles de San Luis Potosí, los infantes la golpearon y la violaron con objetos.

En la estación policial los marinos le aplicaron descargas eléctricas en los genitales y en la boca y la sometieron a otros actos de tortura durante 20 horas. En sus pertenencias encontraron la dirección de su hija y la amenazaron con hacerle daño. Luego Magadlena fue trasladada a las oficinas de la Procuraduría General de la República (PGR) donde la obligaron a firmar una “confesión” con sus huellas dactilares y la presentaron a los medios de comunicación como una criminal, escoltada por elementos de la Marina y la policía.

El médico de la Marina que le practicó un reconocimiento médico tras la detención, observó que “la detenida está físicamente sana”. En su primera vista ante un juez dos días más tarde, la descripción que éste hizo de su estado de salud contrastaba con lo que había constatado la Marina: “la sospechosa sollozaba, con tensión, depresión y angustia manifiesta”. A principios de 2016, cuando Amnistía Internacional entrevistó a Magdalena en prisión, más de tres años después de su detención, todavía eran visibles las cicatrices y mostraba señales inequívocas de trauma. La mujer continúa en la cárcel en espera del resultado de su juicio.

El caso de Magdalena no es el único. Amnistía Internacional hizo una investigación de las mujeres recluidas en diversas cárceles de México y encontró que de una muestra de 100 mujeres entrevistadas, el 72% afirmó haber sufrido actos de violencia sexual en el momento del arresto o en las horas siguientes y el 33% aseguró haber sido víctima de violación sexual.

Amnistía Internacional
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El informe titulado “Tortura de mujeres por policías y fuerzas armadas en México” expone que un 7% de la población reclusa de las prisiones federales son mujeres y la inmensa mayoría de ellas carece de antecedentes penales y cumple prisión por delitos relacionados con drogas.

Según datos de las comisiones local y nacional de derechos humanos (CNDH), sólo en 2013 se presentaron más de 12.000 denuncias de tortura y otros malos tratos ante estos organismos en todo el país, donde el 30% de las posibles víctimas eran mujeres. Entre 2013 y 2014 se duplicaron las querellas por tortura presentadas ante la Procuraduría General de la República (PGR), pero sólo se ha abierto un número limitado de investigaciones. Desde 1991, sólo quince personas han recibido sentencia condenatoria por este delito.

A pesar del número extraordinariamente alto de denuncias de violencia sexual a mujeres donde están involucrados miembros de las fuerzas armadas, el Ejército informó por escrito a Amnistía Internacional que ni un solo soldado había sido suspendido del servicio por violación o abuso sexual entre 2010 y 2015. En el caso de Marina sólo cuatro elementos habían sido suspendidos en el mismo periodo.

La mayoría de las detenciones de mujeres fueron llevadas a cabo por la Policía Federal, seguida por la Policía Estatal, el Ejército y la Marina. En el 33% de los casos las acusaron de formar parte de grupos de delincuencia organizada, en el 23% de delitos de narcotráfico, en el 22% de secuestro y en el 14% de posesión ilegal de armas de fuego.

Para Amnistía Internacional la policía y las fuerzas armadas torturan a las mujeres con la finalidad de obtener la confesión de un delito y así elevar las cifras de detenidos para hacer ver que están combatiendo una delincuencia organizada desenfrenada. En la mayoría de los casos las mujeres sean aprehendidas durante arrestos en grupo y son acusadas de ser novias de delincuentes y cómplices de actos delictivos, sin que existan pruebas sólidas que respalden esas acusaciones.

“Los casos de estas mujeres dibujan un cuadro absolutamente escandaloso que refleja el nivel de tortura que sufren las mujeres en México, incluso para lo que se acostumbra en la región. La violencia sexual usada como tortura parece haberse convertido en parte habitual de los interrogatorios”, dijo Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

Amnistía Internacional
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