‘Que si no nos íbamos, nos mataban’: niño desplazado. El 90% del desplazamiento forzado lo ocasiona el narco: CNDH

Por @rabiaytinta

Un día de 2013 unos 50 hombres armados llegaron a una comunidad recóndita de Guerrero y sacaron a todas las personas de sus casas. Un niño llamado Juan, su abuelo y sus tíos fueron “levantados” y llevados a una “casa de seguridad”. Ahí el pequeño vio como le pegaban en la espalda con tablones a sus familiares.

“A mí me soltaron que porque estaba muy chiquito y me dijeron que ya me fuera, pero a los demás les seguían pegando y les hacían preguntas, que quiénes eran los que trabajaban ahí en el pueblo y otras cosas que no entendía, pero pues yo solo escuchaba que mi abuelo decía que él no sabía nada”, contó el niño a los relatores de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Tras ser liberado corrió a contarle a su abuela lo que había pasado. En el pueblo la gente ya preparaban la retirada. La mujer amarró a los animales en el patio de su vivienda, tomó a su nieto del brazo y junto con los demás vecinos huyeron del pueblo. Durante seis horas caminaron a un poblado donde tomaron unas camionetas para alejarse lo más posible de su localidad. “Acá nos están dando de comer y la misma gente del pueblo nos está ayudando con cobijas y cosas para que no pasemos frío por las noches”, cuenta el menor de edad.

El caso de este poblado fue recabado por personal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que viajó por los 31 estados del país para conocer la situación del desplazamiento forzado. El documento elaborado por el organismo, titulado Informe Especial sobre Desplazamiento Forzado Interno en México (DFI), fue presentado el miércoles y refiere que 35 mil 433 personas han abandonado el lugar donde vivían. El 90% de ellos huyó debido a la violencia desatada por el crimen organizado desde el 2007 cuando inició la lucha contra el narcotráfico.

Causas del DFI respecto de las víctimas referenciadas

Causa del DFI

Sub causa

Número de personas víctimas

Violencia

Delincuencia

31,798

Conflicto religioso

128

Conflicto por tierras

920

Conflicto entre familias

130

No determinado

2,368

Sub total: 35,344

Desastres naturales

89

Total: 35,433

Fuente: CNDH.

Los estados más afectados son Tamaulipas, Guerrero, Chihuahua y Sinaloa. La CNDH señala que los desplazados sufren extorsión, amenazas, destrucción de casa habitación, asesinato y secuestro. “En el caso de la extorsión se advirtió que se manifiesta principalmente a través del cobro de piso o rentas las cuales las hacían a todas las personas, sin importar el oficio que tuvieren, grado académico o números de propiedades y la coerción para unirse a los grupos de delincuencia organizada”, expone el informe.

Los desplazamientos por violencia se presentan en un contexto de lucha entre los cárteles por las vías de transporte de droga y los campos de producción, pues la presencia de grupos de la delincuencia organizada en disputa por el dominio de “la plaza” origina enfrentamientos que afectan a toda la población, cita el documento. En algunos casos, sólo se presentan a la población dos opciones: colaborar en los actos ilícitos o abandonar su lugar de residencia, expone la comisión.

El ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, hizo un llamado a las autoridades de los tres niveles de gobierno para que se coordinen y atiendan este problema que han minimizado. Para ello un primer paso sería crear una ley de desplazamiento forzado y crear un diagnóstico nacional sobre esta problemática.

“Este diagnóstico sería una herramienta fundamental para la construcción de políticas públicas y programas eficaces, abordando sus consecuencias sociales, económicas, jurídicas y políticas en el país. En este sentido, la realización de un levantamiento censal que contemple el desplazamiento forzado interno sería de gran relevancia”, afirmó González Pérez en conferencia de prensa.

El panorama que enfrentan estas personas después de experimentar el desplazamiento no es nada alentador. Es posible advertir, cita el informe, que las personas desplazadas enfrentan condiciones precarias de vivienda en los lugares en donde se han reubicado posterior al desplazamiento. “El apoyo que las autoridades proporcionan se enfoca, principalmente, en alojamiento, traslado y alimentación; sin embargo, en la gran mayoría de los casos las comunidades desplazadas viven en condiciones precarias, sin servicios básicos como agua, drenaje y electricidad”, se apunta.

 

Testimonio de una adolescente de 17 años 

“Todo empezó un día en que llegaron los delincuentes y cortaron los alambrados de un corral que estábamos construyendo, así, sólo pa’molestar. Después empezaron a darse sus vueltas por la casa, preguntando por mi papá, hasta que un día en la noche le poncharon las cuatro llantas de su camioneta. Al otro día de eso, mi papá se fue pa’que le arreglaran las llantas, y mientras estaba por allá, llegaron como catorce encapuchados bien armados. Era la tarde. Recuerdo bien que unos se metieron a buscar a la casa mientras otros vigilaban afuera. Entraron y empezaron a gritarnos malas palabras a mi mamá y a mí. Uno de ellos me agarró… Me encañonó. Traía dos pistolas y una escopeta. Los otros buscaron por toda la casa, debajo de las camas y todo. Mi abuelo estaba acostadito, en su hamaca. Ya está viejo, tiene 85. A él lo rodearon apuntándole, como si se les fuera a ir, ¡pues cómo! Querían que les entregáramos a mi papá, según que porque él sabía dónde se escondía ‘no sé quién’. Yo no entiendo. No les dijimos nada. Antes de irse nos amenazaron que si no nos íbamos, nos mataban. En cuanto se fueron le hablé a mi papá por el celular, le pedí que no regresara. Al rato mi papá fue con los militares y les dijo lo que estaba pasando. Nos mandó las llantas con un conocido, se las pusimos a la camioneta y nos venimos pa’acá. Mi mamá manejó. Nos escoltaron los militares para poder salir sin que nos hicieran daño… Mi abuelito se quedó; no hubiera aguantado estar amontonado con tanta gente. Lo dejamos en casa de una tía donde a él no le gusta mucho, porque donde estaba contento pues era con nosotros, porque se come sus cuatro tortillas y ya hasta estaba engordando y agarrando color. Ahora que lo fui a visitar se me puso triste de vuelta. Ya vaciaron mi casa y envenenaron a los animales… Lo tuvimos que dejar todo, así nada más, de repente: la casa, la gente, los animales… y al abuelo.”

Estados, causas y cifras de víctimas de DFI